Kine Lomelín

Por: Germán Laris

Sobre la sombra y en ella habita el otro yo, el lado monstruoso del ser convive con la dulzura y exagera su encanto para esconderse mejor. En la imagen de la niña y su sombra con colmillos la artista Kine Lomelín despliega el recurso sugerido de la vida interior de los seres a modo de una especie de trampa. Allí adentro puede existir la esencia en oposición a una apariencia habitual. En las narraciones no contadas en la obra de Kine Lomelín hay indicios de una oscuridad proveniente del alma. La ternura es a veces una mentira amable.

Kine Lomelín
Kine Lomelín

En el cuento de caperucita por citar uno; la niña ve en los adultos los sentidos exaltarse para hacer lo mismo que ella pero lo que cambia es la intención. Este lado oscuro choca en los cuentos de hadas o en la vida real. Es un territorio donde los pensamientos recurren a disfrazar su naturaleza de fondo.

La crueldad infantil que proviene de su ignorancia puede convertirse en un juego. Los demonios no son necesarios cuando el alma humana va llenando el laberinto de la mente en una herramienta para ejercer el mal y este comienza en algún momento impreciso de la historia personal.

Kine Lomelín
Kine Lomelín

Los entes imaginarios que acompañan a los durmientes. La flor envenenada que obsequian los desconocidos convertida en papel tapiz o decoración hogareña. Son los juegos mentales que Kine Lomelín desarrolla en los entornos de niños que viven castigados y traen orejas de burro ya como parte inseparable de su identidad. Los pequeños colocados al nivel de animales para domesticar.

Kine Lomelín
Kine Lomelín

Terminan siendo los maleducados que arruinan el estado ideal que la enseñanza escolar impone. Los uniformes y vestidos van a convertir a estos infantes en pequeños adultos incompletos. a los cuales Kine Lomelín trata plásticamente con cierta dulzura mientras en lo emocional los personajes ensayan el vivir dentro de sus errores hasta perfeccionarlos.

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