Por: Germán Laris
La artista Jessica Gadga localiza su yo en medio del entorno personal y el exterior, ambos espacios los simboliza como esferas en blanco espacios donde los acontecimientos generarán su propia escritura. El balance propuesto por Gadga reside en el corazón que representa un mecanismo mediador entre el proceso consciente de comprender a través del sentir, Jessica Gadga menciona sin advertirlo un emblema del alma que los egipcios en el que cifraban a manera de la clave de la identidad.

“Balance”,
óleo sobre tela
60 x 40 cm
2019
La creencia de los egipcios residía en que al morir eran llevados ante el dios del inframundo Osiris, entonces ocurría que el fallecido ofreciendo su corazón el cual era colocado por Anubis sobre una figura antropomórfica llamada Maat que era una balanza, si el corazón pesaba más que una pluma de Maat el juzgado resultaría lanzado a las fauces de un monstro híbrido Ammyt y el nombre sería borrado para olvidarse eternamente.
Las pinceladas densas del autorretrato de Jessica Gadga suponen una reafirmación acentuada de su identidad, la expresividad matérica revela algún nivel de coincidencias. La artista entrega lados de su yo por medio de los cuales proyecta lo intangible.
