Por: Germán Laris
Una sábana a modo de vestimenta acabaría por separarnos de la Ciclope, la figura oculta o velada contiene un delirio de ambigüedades en tránsito, las cuales procura César Ramírez para sugerir a sus personajes que podrían ser distintas cosas a la vez. El animismo de César Ramírez sobrelleva el embrujo de un jugueteo de contextos disímbolos y a contraflujo de lo que muestran en un primer vistazo. Detrás de una tela limpia las huellas de un felino, en sustitución de los ojos estos miran rumbo a los interiores suavizados por el color pastel de los autoengaños. Los seres del artista son simuladores de vidas, que marchan de la decoración inútil al disfraz que rescata el mostrar a quien habita en el fondo del personaje. En los extremos la vestimenta protege a los demás del horror, o de la indiferencia hiriente.

“La Ciclope”
Óleo sobre tela
35 x 35 cm
