Por: Germán Laris
Una resplandeciente nota ejecutada por un intérprete en su instrumento, es el motivo a exaltar por el artista Enrique Monraz. La unión de los sentidos del sonido a la imagen resultan mediados por un entendimiento sensible, y tal abordaje expresivo asocia con la vivacidad instantánea del fuego. El violín especialmente con solistas como Paganini por su estilo al tocar y cualidades, tendría por su leyenda la antecedente de un acuerdo con el inframundo para dar un carácter iniciático a la escenificación musical.
El pintor Enrique Monraz transmuta en el brillo anaranjado a la materia que cede ante las flamas, e inspira una espiritualidad que devuelve vida a las cenizas, el poder imaginativo bajo el encantamiento de las ondas sonoras edifica las sensaciones.

El violinista
Óleo sobre tela
150 x 170 cm
