Roberto Márquez «Jericó 2003»

Por: Germán Laris

La ciudad cananea de Jerico existía bajo la condición de ciudad de paso, contexto semejante a Guadalajara Jalisco, Roberto Márquez las asocia por varios aspectos, la catedral ha pasado por el derribo de sus torres y vive bajo el riesgo de que vuelva a suceder. En la historia del viejo testamento la caída de los muros que rodeaban a la ciudad de Jerico fue posible por los gritos y trompetas de los israelitas, las vibraciones pueden influir en el punto de quiebre de los materiales constructivos. Roberto Márquez sitúa sobre la plaza de la liberación a un mariachi solitario, el cual derriba la cúpula y torres para hacerse escuchar, la expresión individual confrontando los símbolos de identidad acontece a un nivel de alegoría sobre el hacerse escuchar. El uso de la trompeta dentro de los conjuntos de mariachis figuro por la necesidad de ampliar el rango sonoro por encima de los automóviles, el mariachi tradicional no lleva trompeta esta fue incorporada por estos grupos callejeros, según cuentan influidos por el jazz. Atribuido a Miguel Martínez Domínguez este cambio ampliaría los alcances sonoros del mariachi, Roberto Márquez representa a un mariachi detrás del edificio de la catedral, entre él y la cantera una estela de vegetación crece con autonomía, contrapuesta al instante preciso de la caída.

Roberto Márquez ©
Jerico 2003
Óleo sobre tela
72 x 60

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