Luigi Giuseppe Aimeri Granados

Por: Germán Laris

La deformidad del pensamiento crea una óptica de planos y volúmenes maleables, sus dibujos destacados, la pintura y escultura vuelven la propuesta de Luigi Giuseppe Aimeri en una visión muy completa. Este universo de caprichos y desbordamientos de carácter onírico reúne personajes que dialogan entre sí, construyendo un delirio social en medio del cual los padecimientos resalten. Luigi Giuseppe Aimeri aumenta el tamaño de las extremidades, la cabeza o cualquier otro elemento que genere el discurso de la pieza. Su escultura estilizada desafía al manierismo a través de una inventiva de imágenes que juegan en cuanto a lo compositivo, dichos ejercicios convierten a su pintura para hacerla dinámica, es demasiado espontáneo acaso irresponsable. Dibuja con insistencia la estructura estilizada de sus figuras, como si la tensión interna fuera la causa de el borde casi dentado que aparece, Luigi Giuseppe Aimeri realiza hallazgos sobre el riesgo de encontrar lenguajes que le son ajenos, aun así, los integra. 

La habilidad para producir formulas convencionales por supuesto las tiene, no las requiere, si sus dibujos acarrean un aire de tablero adolescente o hasta infantil es por puro antojo. El ingenio que conduce a la fealdad lo tienta, a los monstruos de juguete encantados por el desastre de una civilización que estandariza los imaginarios individuales. Influenciado por los libros ilustrados el artista edifica una narrativa sobre el absurdo, el despropósito de los sueños en distinta fase. Luigi Giuseppe Aimeri compagina la abstracción lírica con un surrealismo chamánico, algo parece alterarse expresivamente para retornar a modo de sortilegio plástico.

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